Una pausa de relax
La idea del spa está relacionado al relax y a ciertos mimos que podemos hacernos en estos tiempos de tanta exigencia laboral y preocupaciones cotidianas.
Con un poco de dedicación y creatividad podemos reproducir en casa algunos servicios de un verdadero spa.
Ducha escocesa:
Consiste en la combinación de agua fría y caliente. Empezá con agua templada y luego subí la temperatura hasta que tu piel exude vapor. Cambiá por agua tibia, luego a fría y dejala correr por el cuerpo por poco tiempo. Repetí la operación 2 ó 3 veces. Para finalizar dejá correr agua tibia hacia caliente sobre las vértebras cervicales. No enjuagarse con agua fría, secarse suavemente y reposar unos minutos.
Baños de inmersión:

En un ambiente tranquilo con música y velas este baño es ideal para la relajación además de contribuir a la limpieza de la piel. Agregale al agua un puñado de sal gruesa, sales marinas, esencias de lavanda, rosas, jazmines o menta.
Fangoterapia:
Con un poco de arcilla en polvo (que conseguís en farmacias naturistas o homeopáticas) mezclada con agua podés acceder a esta terapia que tanto favorece a tu piel, alivia contracturas musculares, tensiones, agotamiento y revitaliza tu sistema circulatorio.
Una vez que disfrutaste de cualquiera de estas alternativas, hidratá tu piel profundamente y sentí el goce de la relajación tan necesaria para armonizar tu cuerpo con tu mente.

