Sabores y Colores

Las frutas de estación están en su mejor momento. Ideas para incorporar ciruelas, peras, melones, duraznos y damascos en todas las comidas.

“La cocina es un lenguaje mediante el cual se puede expresar armonía, creatividad, felicidad, belleza, poesía, magia, humor, provocación y cultura”. Este es el primer postulado de Ferrán Adriá, el chef más famoso y provocador del mundo. En su ya mítico restaurante El Bulli, los vegetales, productos de mar, lácteos y frutos secos forman parte de un menúmuy cuidado, elaborado a partir de propias tecnologías. Mucha física y química y no tantas técnicas gastronómicas componen auténticos platos de colección, con porciones mínimas y combinaciones extravagantes. Una invasión de sentidos que apela no sólo al paladar sino también a distintas texturas, colores y sabores que transforman una salsa en una experiencia única. Gastronomía molecular, ¿moda o provocación?

La gastronomía molecular que recorre los cinco sentidos está más cerca de un laboratorio que de una típica cocina hogareña. Los chefs que se volcaron a esta disciplina crearon, entre otros, chupetines de ensalada, verdura en formato de gel, espuma de vegetales y helados salados. Y experimentan sobre la transformación de los alimentos para lograr nuevos gustos. El ensayo y error es la clave. Así, descubren la fórmula para evitar que se reseque una carne, que se eche a perder una lechuga o bien, porqué conviene usar ollitas de cobre para hacer dulces: “cuando las frutas se cocinan liberan moléculas de pectina y el óxido del cobre ayuda a que se reagrupen y las jaleas queden más sabrosas”, explica Herve This, otro adepto a esta nueva tendencia.

La ciencia se metió en la cocina para ampliar el horizonte de ollas y sartenes. Ahora, los tubitos de ensayo y las pipetas también conviven con las cucharas de madera.

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